| Foto de Jose López Franco. |
El suicidio se refiere al acto de matarse, de forma deliberada, en pleno conocimiento y expectativa de su resultado final. En este sentido, existen varios conceptos asociados al suicidio, los cuales, generalmente se dan de forma previa al suicido consumado. Dentro de estos, se encuentra la ideación suicida (pensar o desear atentar contra la propia vida), planificación suicida (plan que se realiza para suicidarse, el cual puede incluir método, hora, lugar) e intento suicida (se intentó el suicidio, pero no se consumó).
Generalmente se cree que existe
una situación que lleva a la persona al suicidio, como si tuviera una causa
específica, no obstante, la realidad es que el suicidio debe ser analizado
desde una perspectiva multifactorial. Por ejemplo, una persona que ha perdido a
su padre puede llegar a atentar contra su vida, mientras que otra al atravesar
esta situación no va a contemplar este accionar como una posibilidad. En este sentido, existen muchos factores que influyen en el desenlace de un suicidio. A pesar
de la heterogeneidad que se produce en las personas con crisis suicidas, existe
algo que los une: la desesperanza.