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jueves, 10 de septiembre de 2020

Manos Tatuadas

Foto de Kristaps Ungurs.

El otro día comencé a pedirle a Dios por este post. Generalmente en las mañanas viene la respuesta de diferentes formas, esta vez había en mi mente una alabanza que escuchaba cuando tenía 20 o más años del grupo 3x1, que dice así: “Tu nombre está escrito en la palma de la mano del Señor…” (te dejo el link para que la escuches en las recomendaciones de esta semana). Luego busqué versículos que hablaran sobre esto, y me encontré con el libro de Isaías:

  
Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes.
Isaías 49:16 | Nueva Versión Internacional
  

“Grabada” pensé ¿Qué te grabas en la piel? Tatuajes, fue lo que vino a mi mente y al mismo tiempo recordé que nunca me escribo cosas en las manos para no olvidarlas. Una vez lo hice cuando niña por recomendación de una compañera de curso en la escuela. No podía dejar de ver mi mano. Sentí que esas líneas habían pasado a ser parte de mí. A cada momento miraba mi mano y lo escrito en ella con un lápiz de color azul. Metía mis manos en los bolsillos para no tener que mirarlas, pero pensaba en lo que había escrito, ahí siempre presente. Creo que por eso nunca me he hecho un tatuaje, porque no se borran. Incluso si te sometes a sesiones con láser para borrar algún tatuaje no es garantía de que este se borre por completo.

jueves, 30 de abril de 2020

Closed

Foto de Logan Weaver
Cada jueves, al dar click en publicar la nueva entrada, la primera pregunta que hago a Dios "¿y para el próximo jueves qué hay que escribir?"

En mi intención de llevar bien la cuenta de Instagram del blog, comencé a buscar imágenes para diseñar. Generalmente veo flores debido al nombre del blog “Fragante Perfume”. Pero esta semana fue diferente. Fui a la página principal del sitio, a ver que me mostraba. Vi rostros hermosos, tazas de café que te abrigan de solo verlas, bicicletas, cielos hermosos cubriendo un paisaje sacado de la creatividad de Dios. Avancé, de repente vi una puerta con un letrero que indicaba “Closed”. Mi cabeza asoció la palabra “Cerrado” con lo que hay en las últimas entradas del blog: Lanzarse en los brazos de Dios confiando, tomar la decisión de seguir a Cristo en crisis, reflejar nuestra identidad en Jesús, sacar la suciedad de nuestros corazones. Eso me hizo comprender que hay algún lector de este blog que está indeciso. Aún no toma la iniciativa de aceptar a Jesucristo como su salvador.

¿Qué te detiene?

jueves, 9 de abril de 2020

No fue el conejo

Foto de Waranya Mooldee.

Crecí sin saber la historia del conejo de Pascua.

Pertenezco a una familia cristiana, evangélica o canutos como nos dicen en Chile.

Para Semana Santa tenía diversos panoramas. Por tres o cuatro años seguidos, con mi hermana mayor nos preparábamos el Viernes Santo ya que por televisión abierta transmiten la película Jesús de Nazareth, dura más de seis horas; así que buscábamos: cojines, mantas y cosas para comer. Nos instalábamos en el living (sala) de la casa y llorábamos en las escenas de la Pasión de Cristo. Sábado y domingo generalmente había actividades en la iglesia. Al terminar la semana la predicación era explicar por qué Jesús murió en la cruz. Siempre derramaba lágrimas (aún lo hago) al imaginar el sufrimiento que debió pasar.


Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados.
Isaías 53:5 | NVI