| Foto de Kristaps Ungurs. |
El otro día comencé a pedirle a Dios por este post. Generalmente en las mañanas viene la respuesta de diferentes formas, esta vez había en mi mente una alabanza que escuchaba cuando tenía 20 o más años del grupo 3x1, que dice así: “Tu nombre está escrito en la palma de la mano del Señor…” (te dejo el link para que la escuches en las recomendaciones de esta semana). Luego busqué versículos que hablaran sobre esto, y me encontré con el libro de Isaías:
“Grabada” pensé ¿Qué te grabas en la piel? Tatuajes, fue lo que vino a mi mente y
al mismo tiempo recordé que nunca me escribo cosas en las manos para no
olvidarlas. Una vez lo hice cuando niña por recomendación de una compañera de curso en la escuela. No
podía dejar de ver mi mano. Sentí que esas líneas habían pasado a ser parte de mí. A
cada momento miraba mi mano y lo escrito en ella con un lápiz de color azul.
Metía mis manos en los bolsillos para no tener que mirarlas, pero pensaba en lo
que había escrito, ahí siempre presente. Creo que por eso nunca me he hecho un
tatuaje, porque no se borran. Incluso si te sometes a sesiones con láser para
borrar algún tatuaje no es garantía de que este se borre por completo.