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jueves, 25 de marzo de 2021

La pandemia tocó mi puerta

Foto de Marjan Blan.
El otro día me encontraba participando del culto virtual que se realiza en mi iglesia y recordé el tiempo cuando la pandemia tocó mi hogar. 

Estábamos en junio, pleno invierno en Chile, la cantidad de contagios aumentaba y de pronto, el virus ingresó a mi casa. Aún recuerdo que estábamos jugando carioca (un juego de naipes) con mis papás y empezamos a percatarnos que a mi papá se le cerraban los ojos, se notaba muy decaído. Esto sucedió de un momento a otro. En el día había ido a trabajar, participó del culto, pero después su energía se desvaneció. Enseguida empezamos a pensar que podría haberse contagiado. Después de unos pocos días confirmamos lo que temíamos. Mi papá se había contagiado de Covid-19.

La primera reacción fue organizar la casa. Mi padre se aisló junto a mi mamá, mientras que yo me dediqué a cuidarlos. Hubo días tranquilos y otros en que en plena madrugada debimos arrodillarnos para clamar a Dios. Ahí estaba yo detrás de una puerta orando, mientras mis padres estaban al otro lado clamando para que Dios tuviera misericordia. Gracias a Dios, mi padre nunca tuvo que asistir a un servicio de urgencia y aun lo tenemos con nosotros. 

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti
Isaías 43:2 | Reina Valera 1960

Este versículo bíblico leía el predicador el domingo, y fue el que me hizo recordar la situación de mi papá.

jueves, 12 de noviembre de 2020

Antes del Primer Latido

Foto de John Schnobrich.

La primera vez que escuché los latidos del corazón de mi hija fue muy emocionante, creo que para cualquier madre que anhela tener en sus brazos a su bebé debe ser así. Esto me hizo pensar en el versículo donde Dios hace el llamamiento a Jeremías, que dice:

  
«Antes de formarte en el vientre, ya te había elegido; antes de que nacieras, ya te había apartado; te había nombrado profeta para las naciones».
Jeremías 1:5 | Nueva Versión Internacional
  

Creo firmemente en lo que dice la Biblia, la palabra de Dios, de que Él ya nos tenía en sus pensamientos, ya nos tenía destinados a ser sus hijos.

Nuestra existencia con propósito en las manos de Dios es maravillosa. No somos una mera casualidad o el producto de un condón roto o el olvido de un anticonceptivo. Nuestra existencia tiene un sentido, aunque no fuésemos “planeados” por nuestros padres.

   
Mi embrión vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
Salmos 139:16 | Reina-Valera 1960
   

jueves, 11 de junio de 2020

Silencio Inquietante

Foto de Hamid Khaleghi 
Despiertas en la noche, ningún sonido alrededor ¿le llamas a eso paz?

Despiertas, sin una pizca de sueño. Intentas cobijarte para seguir durmiendo, pero el silencio no te deja. Abres los ojos y tratas de escuchar si puedes percibir el ladrido de un perro, pero nada.

Vuelves a dar vueltas en la cama. Después de un rato recién te acuerdas de Dios.

¿Qué pasa? Algo debe pasar, el silencio no me deja dormir.

Porque no es paz, es silencio, silencio inquietante, del que te pone los vellos de punta porque se te eriza la piel.

Eso me pasó casi toda la semana. Silencio inquietante. Sin poder dormir por casi tres horas y durante el día dormitar por no haber descansado nada.

Le pregunté al Espíritu Santo por qué orar, traté de hacerlo, no pude. Así que hice una lista mental y empecé a pedir por las personas que se me venían a la cabeza. El silencio no me dejó concentrarme.

En este tiempo de incertidumbre, de caos, de escases ¿tienes un silencio inquietante?

El otro día texteaba con una amiga, me decía que este tiempo le ha servido para buscar a Dios.

Soy una convencida de que este tiempo para todos los cristianos nos ha servido para algo. Para encontrar nuestras falencias en nuestra relación con Dios. Tiempo para hacer un FODA de nuestra vida espiritual.

jueves, 28 de mayo de 2020

El Camino Fácil

Foto de David Monje
No es fácil obedecer siempre a Dios, sobre todo cuando nos pide hacer cosas que no nos gustan o sabemos que no le gustarán al que las escucha, lee o recibe.



Siempre he estado feliz del lugar donde Dios nos dio para vivir, un lugar tranquilo a los pies de un cerro. Bajo el mismo cerro, hoy a las tres de la tarde me asustó un fuerte sonido. Vi con decepción y algo de miedo que eran fuegos artificiales. Acá en Chile, se lanzan estos fuegos artificiales para avisar que llegó “la merca” como se dice en las poblaciones, es decir, “llegó droga, venga a comprar”.


Los noticieros invaden con los peores recuentos a nivel económico. El 15% de los infectados por covid-19 sale de sus domicilios a trabajar, porque si no, no come. Hoy vi que, en la comuna de Puente Alto, en el centro del país, había vecinos quejándose de los disparos, robos, y mala vida dentro de su condominio, condenaban a las policías por no hacer presencia al llamarles para controlar estas situaciones. Por otro lado, están los Black Friday de las tiendas, ofreciendo sus productos como si nada pasara.

Como es mi costumbre le pregunté a Dios: “¿qué escribo?”, abrí mi Biblia (Traducción al lenguaje actual – TLA), pensando en que la palabra de Dios me hablaría sobre otro tema, y leí el subtítulo en el libro de Isaías “Dios da a cada uno su merecido”.

Cuando comenzó la pandemia, abundaban las profecías, sueños, sobre lo que se venía. 

También recuerdo que una pastora tuvo una revelación de Dios, de la que ya comenzaron a pasar: pastores conectados a respiradores, hambre, saqueos. Por otro lado, una hermosa joven escribió:

 “Vi subir del Mar una criatura blanca parecida a un dragón de mar con 3 cabezas. Su cuerpo tocaba el mar y su cabezas el cielo. La cabeza del medio abrió la boca y el desorden tocó la tierra. Guerra, hambre y caos. Pero me abrazo y me dijo es necesario que esto pase para que se cumpla mi palabra” (SIC).

Esther Barranco, 20 de abril de 2020

jueves, 2 de abril de 2020

Kiki 危機

Foto de Chastagner Thierry.

Peñalolén, Santiago de Chile, Ceremonia de Clausura de Curso de Preparación y Evaluación Social de Proyectos, viernes 17 de diciembre de 2010

Mi profesor da un discurso de despedida. Tiene en sus manos dos hojas de papel escritas con kanjis. Muestra las páginas juntas explicando que está en japonés, luego dice:

—Aquí dice crisis, si se fijan son solo dos caracteres. Pero si los separo, cada uno significa algo diferente. El primero 危 significa peligro y el segundo oportunidad.

El profesor continúa su charla explicando que los japoneses siempre intentan buscar formas de nuevas de salir triunfantes ante situaciones dificultosas, poniendo como ejemplo su resurgimiento post guerra.

—Estimados, aunque les toque vivir una gran crisis recuerden —prosiguió el maestro dirigiéndose a nosotros, sus alumnoscuando estén en una crisis respiren con calma, porque al calmarse verán la oportunidad.

jueves, 26 de marzo de 2020

Lánzate

Foto de Sebastian Coman Travel.

Siempre he admirado a las personas que disfrutan la adrenalina, ya que no soy una persona que lo haga. La última vez que fui a un parque de diversiones, me subí a tres juegos y el resto del día me dediqué a sacar fotos y grabar vídeo.

Usualmente visito el Cajón del Maipo, un lugar de la precordillera de la Región Metropolitana donde se encuentra la capital de Chile. En el camino hay una grúa que está dispuesta en la intersección de los principales ríos del sector, lista para que alguien se lance en bungee.

Según los expertos una de las cosas más difíciles de conseguir para el primer salto en bungee es la tranquilidad mental, ya que el instinto de supervivencia se activa al saber que uno se lanzará desde un lugar muy alto.

No es fácil llegar a la tranquilidad mental porque te enfrentas a lo desconocido. No sabes cómo reaccionará tu cuerpo, qué se siente. Si lo disfrutarás.

Lanzarse al vacío, confiando en que el cable que soporta la caída te sostendrá hasta el último segundo.

La intranquilidad genera ansiedad: a lo qué sucederá, por lo que podría pasar a mi familia, por lo que podría pasarme.

En estos días de pandemia, me ha costado mantener mi tranquilidad mental. Como escribí la semana pasada, me he visto en la obligación de ver los noticieros, aunque no me gusta. Todos los días el gobierno está estableciendo nuevas medidas a seguir para evitar el contagio del coronavirus.

Tratar de controlar a este virus es como querer morder el viento. Son tantas las posibilidades de contagio, que solo me ocupo en obedecer las normas establecidas para la protección de mi hogar y trato de no pensar.

Eso recomiendan los psicólogos. Una vez que cumplimos con lo establecido para nuestra seguridad, debemos seguir con nuestras vidas. Sé que cuesta mucho, porque hacer esto es como lanzarse en bungee.

Luchamos contra un enemigo invisible, es algo que no podemos controlar. Acá en Chile hay mucha intranquilidad, la gente se agolpa en diferentes lugares por miedo a no tener lo que necesitan.

Pero una de las mayores necesidades que tenemos, la mayoría la ignora: Necesitamos confiar, depositar nuestra fe en Dios y pedirle calma en medio de la tormenta.


Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.

Salmos 56:3 | Nueva Versión Internacional (NVI)


Buscar la tranquilidad en Dios es imperioso en este tiempo de intranquilidad constante.

El otro día leí que una buena forma para evitar la ansiedad es organizar el día que pasamos en cuarentena, poner horarios, establecer rutinas en general.

Dejemos en nuestra agenda tiempo para Dios, para acercarnos a Él y recibir de su paz.


»Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.

Juan 14:27 | Nueva Traducción Viviente (NTV)


Lancémonos a los brazos de Dios y su protección. No lo soltemos. Busquémosle mientras lavamos los platos que usamos al almuerzo, cuando despertamos. Oremos (conversar) y cantemos. Solo así tendremos una relación con Él y encontraremos la paz. Como dice el versículo anterior, el mundo no la puede dar, y yo agrego: porque no la conoce.

Lánzate y confía en Cristo Jesús



QUERIDO LECTOR, ESTA SEMANA RECOMIENDO

Plataforma | YouTube

¿Cómo encontrar PAZ en medio del CAOS? de Edyah Barragan. Esta muchacha me encanta por su sencillez, su amor a Dios me motiva, espero que a ti también.

Para escuchar y meditar en la letra escucha Yo te doy mi corazón de Coros Unidos.


Plataforma | Spotify

Escucha Paz en la tormenta (Feat. Renan Carias) de Kike Pavón. Una alabanza que cantaba cuando niña, sí, hace mucho tiempo 😄


Lectura Extra

En esta página encuentras un post que inicia con una historia que me fascina y es la lectura que recomiendo, el resto de la página es un comentario que se refiere a otro tema, si quieres lo puedes leer.

Competencia de Pinturas: La paz perfecta.

jueves, 19 de marzo de 2020

Rapunzel

Foto de Iheb AB

Hoy vi una Instagram Stories. Me hizo recordar la película de Rapunzel, ella estaba encerrada por su seguridad, para que usaran el poder de su cabello. La historia decía lo siguiente:

"Día 5: Ahora entiendo por qué Rapunzel terminó hablando con un camaleón"

Seguro ya viste la película o sabes de qué se trata la historia (el cuento de los hermanos Grimm no se parece a la película, por si no los has leído).

Entiendo que Rapunzel quisiera ver las luces, ella estuvo encerrada toda su vida.

Pero con la pandemia del coronavirus, algunos ni siquiera quieren estar encerrados algunos días.

He escuchado de primera fuente:

—Si no pasa nada.

—Son puras mentiras para que no sigan las protestas del estallido social.

—Son alaracos.

No hay empatía. Pero... hasta que no le pase a uno, ahí recién aparece.