Mostrando las entradas con la etiqueta plataforma. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta plataforma. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de septiembre de 2020

Obedecer por Amor

Foto de Kyle Lin.
Me gustaba sentirme útil en casa cuando era niña, pero no me gustaba que me mandaran ¡qué gran conflicto! Quería hacer lo que yo consideraba importante. Mi madre siempre me mandaba a arreglar la mesa para comer, a levantar y lavar los platos y a comprar a un almacén cercano. No eran cosas de importancia desde mi punto de vista. Cuando mi mamá cocinaba siempre me decía que me encargara del ajo. Cuando lograba tenerlo listo ella, en una de sus habilidades, ya tenía la olla con el almuerzo preparado para recibir ese condimento.

Fue pasando el tiempo, me convertí en adolescente y comencé a desobedecer a mi mamá. Tenía conflictos de personalidad, pero eso no era excusa para no ser parte de la familia y colaborar. Como decimos o dirán muchos adultos “ahora con los años, ahora que soy padre, ahora que estoy viejo, etc. Entiendo por qué mi mamá o papá fueron así conmigo”. Mientras nos forman, mientras nos enseñan, no vemos el proceso. Mucho menos en la adolescencia y la juventud. En reiteradas ocasiones no vi todos los esfuerzos, las preocupaciones, etc., que tuvieron mis padres en mi formación. Ahora con los años lo comprendo, creo que cuando nazca mi pequeña hija experimentaré cosas similares.

  
Hijo mío, obedece el mandamiento de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre.
Proverbios 6:20 | NVI
  

jueves, 30 de julio de 2020

El verdadero peso

Foto de Tyler Nix
No te cuidas dijo mi compañera de trabajo. Me quedé en silencio, sin saber qué contestar, sintiendo dolor en mi mente. Con sus palabras y el tono que utilizó para decirlo me había herido. Ella no sabía en ese momento, ni aún sabe, todo el esfuerzo que estaba haciendo en esos años para que mi cuerpo adelgazara. Todo el esfuerzo que hacía para controlar mis ansiedades y nutrir correctamente mi cuerpo.

Me encanta comer, me encanta el sushi, las pizzas y las sopaipillas. En esos años buscaba sustitutos, la realidad era que para mí no existían, tampoco quería encontrarlos para ser sincera, todo ese peso que le daba a mi cuerpo en realidad lo llevaba en mi mente.

Me tomó años comprender cual era realmente mi problema. El amor propio escaso que tenía no me dejaba ver con claridad. Basaba mi valor en lo que hacía, entregaba a los demás el poder de opinar y afectar mi autoimagen. No me veía como Dios lo hace desde siempre. Él nos mira como seres dignos de ser amados, es decir, nos acepta, también nos ve como seres valiosos y competentes, esto quiere decir que Dios confía en nosotros, por eso depositó dones y talentos para que los desarrollemos y hagamos crecer.

Ahora sé que me debo amar tal cual soy y estoy en el momento. También aprendí que el "estoy" es totalmente modificable, que es solo un estado y no una condición.