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jueves, 17 de septiembre de 2020

No Es Cuando Quiero

Foto de Anastasiya Pavlova.
Desde niña creí que me casaría a los 27 años ¿por qué pensaba de esa forma? Porque a la primera boda que asistí fue a la de una prima, ella tenía 27 años.

Recuerdo que en esa época siempre me gustaba alguien, incluso muchachos que no conocía, me gustaban solo porque me parecían lindos. Este hábito me siguió hasta la universidad. Nunca tuve novio (o pololo como decimos en Chile). Me titulé de la universidad, siguieron pasando los años, seguía sola. Pero a medida que pasaban los años y alguien me preguntaba si tenía novio y respondía:

No, no tengo.

—¿Pero cómo? ¿Por qué estás sola?

Ese tipo de situaciones me hacían sentir pésimo. Cuando tenía 29 años, después del fallecimiento de mi madre, tuve una relación de tres meses. A él nunca lo quise, éramos agua y aceite, no teníamos nada en común. Solo inicié esa relación para no estar sola, extrañaba mucho a mi mamá, no quería enfrentar su pérdida. Ha sido una de las cosas más egoístas que he hecho.

Pasé a mi tercera década de vida. Mis treinta comenzaron como pesadilla, porque agregado a la conversación que cité unos párrafos más arriba se sumó la frase:

jueves, 27 de agosto de 2020

Sin Identidad, Sin Propósito

Foto de Mike Clark.
La temida hoja en blanco, eso lo comentan cuando comienzas a aprender herramientas para convertirte en escritor, a sumergirte en la literatura.

Muchas veces me sentí como una hoja en blanco. En esos momentos no sabía que Dios ya tenía un propósito conmigo, que ya era su escogida desde antes de la creación del mundo. Que para Él son amada, valiosa y competente.

Esas veces en que me sentí como una hoja en blanco, fue porque permití que otras personas “decidieran” mi valor ¿te has sentido así?

Dios es creador. Él es quien nos diseña desde un principio, por eso tenemos un propósito.

Hace años comencé hacer clases de teoría musical en la iglesia en que me congrego, ya que sé algo de teoría y flauta traversa. La música es hermosa, pero en esa oportunidad aprendí que algo me guste a mí no es equivalente a lo que Dios quiere que haga. Estas clases no eran el propósito de Dios en mí. Recuerdo que en esas clases logré conexión con uno de los asistentes. Me acerqué a él a explicarle, y eso es lo que Dios quería de mí, que le hablara con ese adolescente.

  

jueves, 30 de julio de 2020

El verdadero peso

Foto de Tyler Nix
No te cuidas dijo mi compañera de trabajo. Me quedé en silencio, sin saber qué contestar, sintiendo dolor en mi mente. Con sus palabras y el tono que utilizó para decirlo me había herido. Ella no sabía en ese momento, ni aún sabe, todo el esfuerzo que estaba haciendo en esos años para que mi cuerpo adelgazara. Todo el esfuerzo que hacía para controlar mis ansiedades y nutrir correctamente mi cuerpo.

Me encanta comer, me encanta el sushi, las pizzas y las sopaipillas. En esos años buscaba sustitutos, la realidad era que para mí no existían, tampoco quería encontrarlos para ser sincera, todo ese peso que le daba a mi cuerpo en realidad lo llevaba en mi mente.

Me tomó años comprender cual era realmente mi problema. El amor propio escaso que tenía no me dejaba ver con claridad. Basaba mi valor en lo que hacía, entregaba a los demás el poder de opinar y afectar mi autoimagen. No me veía como Dios lo hace desde siempre. Él nos mira como seres dignos de ser amados, es decir, nos acepta, también nos ve como seres valiosos y competentes, esto quiere decir que Dios confía en nosotros, por eso depositó dones y talentos para que los desarrollemos y hagamos crecer.

Ahora sé que me debo amar tal cual soy y estoy en el momento. También aprendí que el "estoy" es totalmente modificable, que es solo un estado y no una condición.

jueves, 23 de julio de 2020

Caminando solo

Foto de Filip Mroz
Recuerdo esos días, cuando niña, en que se cortaba la luz.

Mi mamá siempre nos reunía a mi hermana y a mí. Éramos pequeñas. En invierno nos apiñaba frente la estufa. Cada una en la suyo o tomando once en la mesa de centro del living (de la sala) cuando estaba toda la familia. Eran momentos felices para compartir.

Había algo de lo que no me daba cuenta cuando niña. Mi mamá siempre sabía donde estábamos con mi hermana. Aunque no nos estuviera mirando directamente, sabía donde llamarnos para que fuéramos a su encuentro y hacer algún encargo.

Esto me hace recordar una historia en la Biblia, unos padres que perdieron a su hijo y no sabían en dónde estaba. Estos padres eran María y José. Ellos se confiaron. Creyeron que Jesús iba en la caravana viajando con ellos de regreso después de pasar la Pascua en Jerusalén. A un día de camino comenzaron a buscarle entre los conocidos.

En ocasiones creemos que “vamos como avión” como dice el dicho, vamos bien caminando a paso firme, pero pasan los días y nos damos cuenta de que no es así, dejamos al Señor tomando el camino que nos parece correcto, alejándonos de Él.

jueves, 11 de junio de 2020

Silencio Inquietante

Foto de Hamid Khaleghi 
Despiertas en la noche, ningún sonido alrededor ¿le llamas a eso paz?

Despiertas, sin una pizca de sueño. Intentas cobijarte para seguir durmiendo, pero el silencio no te deja. Abres los ojos y tratas de escuchar si puedes percibir el ladrido de un perro, pero nada.

Vuelves a dar vueltas en la cama. Después de un rato recién te acuerdas de Dios.

¿Qué pasa? Algo debe pasar, el silencio no me deja dormir.

Porque no es paz, es silencio, silencio inquietante, del que te pone los vellos de punta porque se te eriza la piel.

Eso me pasó casi toda la semana. Silencio inquietante. Sin poder dormir por casi tres horas y durante el día dormitar por no haber descansado nada.

Le pregunté al Espíritu Santo por qué orar, traté de hacerlo, no pude. Así que hice una lista mental y empecé a pedir por las personas que se me venían a la cabeza. El silencio no me dejó concentrarme.

En este tiempo de incertidumbre, de caos, de escases ¿tienes un silencio inquietante?

El otro día texteaba con una amiga, me decía que este tiempo le ha servido para buscar a Dios.

Soy una convencida de que este tiempo para todos los cristianos nos ha servido para algo. Para encontrar nuestras falencias en nuestra relación con Dios. Tiempo para hacer un FODA de nuestra vida espiritual.

jueves, 28 de mayo de 2020

El Camino Fácil

Foto de David Monje
No es fácil obedecer siempre a Dios, sobre todo cuando nos pide hacer cosas que no nos gustan o sabemos que no le gustarán al que las escucha, lee o recibe.



Siempre he estado feliz del lugar donde Dios nos dio para vivir, un lugar tranquilo a los pies de un cerro. Bajo el mismo cerro, hoy a las tres de la tarde me asustó un fuerte sonido. Vi con decepción y algo de miedo que eran fuegos artificiales. Acá en Chile, se lanzan estos fuegos artificiales para avisar que llegó “la merca” como se dice en las poblaciones, es decir, “llegó droga, venga a comprar”.


Los noticieros invaden con los peores recuentos a nivel económico. El 15% de los infectados por covid-19 sale de sus domicilios a trabajar, porque si no, no come. Hoy vi que, en la comuna de Puente Alto, en el centro del país, había vecinos quejándose de los disparos, robos, y mala vida dentro de su condominio, condenaban a las policías por no hacer presencia al llamarles para controlar estas situaciones. Por otro lado, están los Black Friday de las tiendas, ofreciendo sus productos como si nada pasara.

Como es mi costumbre le pregunté a Dios: “¿qué escribo?”, abrí mi Biblia (Traducción al lenguaje actual – TLA), pensando en que la palabra de Dios me hablaría sobre otro tema, y leí el subtítulo en el libro de Isaías “Dios da a cada uno su merecido”.

Cuando comenzó la pandemia, abundaban las profecías, sueños, sobre lo que se venía. 

También recuerdo que una pastora tuvo una revelación de Dios, de la que ya comenzaron a pasar: pastores conectados a respiradores, hambre, saqueos. Por otro lado, una hermosa joven escribió:

 “Vi subir del Mar una criatura blanca parecida a un dragón de mar con 3 cabezas. Su cuerpo tocaba el mar y su cabezas el cielo. La cabeza del medio abrió la boca y el desorden tocó la tierra. Guerra, hambre y caos. Pero me abrazo y me dijo es necesario que esto pase para que se cumpla mi palabra” (SIC).

Esther Barranco, 20 de abril de 2020

jueves, 2 de abril de 2020

Kiki 危機

Foto de Chastagner Thierry.

Peñalolén, Santiago de Chile, Ceremonia de Clausura de Curso de Preparación y Evaluación Social de Proyectos, viernes 17 de diciembre de 2010

Mi profesor da un discurso de despedida. Tiene en sus manos dos hojas de papel escritas con kanjis. Muestra las páginas juntas explicando que está en japonés, luego dice:

—Aquí dice crisis, si se fijan son solo dos caracteres. Pero si los separo, cada uno significa algo diferente. El primero 危 significa peligro y el segundo oportunidad.

El profesor continúa su charla explicando que los japoneses siempre intentan buscar formas de nuevas de salir triunfantes ante situaciones dificultosas, poniendo como ejemplo su resurgimiento post guerra.

—Estimados, aunque les toque vivir una gran crisis recuerden —prosiguió el maestro dirigiéndose a nosotros, sus alumnoscuando estén en una crisis respiren con calma, porque al calmarse verán la oportunidad.

jueves, 9 de enero de 2020

Adicción

Foto de Jaroslav Devia.

AÑO 2018 - MI DIARIO

“Tengo el mismo problema que antes: ¿Por qué no estoy bien?

Mi mente me juega en contra. Tengo demasiadas cosas en la cabeza, pensamientos negativos en extremo:

No puedo hacer nada.

No puedo lograr mis sueños.

No puedo tener cosas materiales que quiero.

Me cuestiono cada vez que me dicen que tengo valor. Cuando me dicen que soy importante no lo creo ¿Por qué soy valiosa? A pesar de que estoy leyendo un libro cristiano para aprender a valorarme, no lo hago.

También pienso que no aporto nada en la sociedad, no soy un buen elemento en la iglesia, no soy importante para ninguna de las personas que me rodean.”


jueves, 2 de enero de 2020

A mi ritmo

Foto de Aditya Ali.

Hoy desperté mal, con tanto sueño que mientras me duchaba me puse a llorar, no quería ir a trabajar por el cansancio.

Estos últimos días he estado despertando a las dos de la mañana sin poder volver a dormirme. Mi mejor opción es ponerme a orar, pero no lo logro, no puedo concentrarme. A veces pienso que el final de año hizo que se me acumulara el cansancio. Tomé una semana de vacaciones en noviembre, aunque no las disfruté mucho por la situación vivida en mi país por el estallido social.

He estado con dolores cervicales. He estado odiando mi cuerpo frente al espejo. He estado detestando el desorden que tengo en mi casa. He estado evitando cocinar. He estado evitando muchas cosas. Realmente me siento desconectada de todo. Pero lo que más me duele es estar desconectada de Dios.

 ¿Por qué, oh SEÑOR, te mantienes alejado, y te escondes en tiempos de tribulación?
Salmo 10:1 | La Biblia de las Américas