| Foto de John Schnobrich. |
La primera vez que escuché los latidos del corazón de mi hija fue muy emocionante, creo que para cualquier madre que anhela tener en sus brazos a su bebé debe ser así. Esto me hizo pensar en el versículo donde Dios hace el llamamiento a Jeremías, que dice:
Creo firmemente en lo que dice la Biblia, la palabra de Dios, de que Él ya nos tenía en sus pensamientos, ya nos tenía destinados a ser sus hijos.
Nuestra existencia con propósito en las manos de Dios es
maravillosa. No somos una mera casualidad o el producto de un condón roto o el olvido de un anticonceptivo.
Nuestra existencia tiene un sentido, aunque no fuésemos “planeados” por
nuestros padres.