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jueves, 2 de diciembre de 2021

Su mirada no cambiará

Foto de José León.
"Ella me hablaba de lo lúcido que estaba su padre de noventa y dos años. El cáncer terminó llevándose su esencia, dejándolo como ido, abandonando de a poco su cuerpo.

Yo no quería seguirle el tema. Mi madre hace años que se fue, pero la herida sigue ahí, asomando un poquito de sangre cada vez que puede, como si no saliera costra nunca. 

Solo atiné a decirle a ella que una nunca estaba preparada para perder a un ser querido, que eso que te dicen "prepárate" es una gran mentira, porque aunque tengas a un ser amado enfermo por años y sabes que se morirá de esa enfermedad, eso nunca te deja listo para verle perder el color en las mejillas de a poco y hasta el brillo de sus ojos al mirarte. Es un momento que no quieres que llegue, que su mirada se vuelva pérdida, una mirada muy diferente a la que te mira en los recuerdos."

Cuando falleció mi mamá no quería estar en la casa. En esa época vivía con mis padres. Hasta ahora la casa se mantiene en su mayoría como la llevaba ella: llena de adornos y plantas.

jueves, 18 de junio de 2020

21 gramos

Foto de Morgane Perraud
Recordé este concepto ya que falleció esta semana un integrante de mi familia materna.

¿Qué concepto? 21 gramos. A principios de 1900 se realizó un estudio que puedes leer en el link que te dejo en las recomendaciones al final de este post, el propósito de esta publicación no es analizar la investigación.

La deducción del estudio realizado es que el alma tiene un peso de 21 gramos, ya que es el promedio de pérdida de peso que perdieron personas al fallecer.

Basémonos en que el estudio realizado tiene razón: El alma pesa 21 gramos. Si el alma abandona el cuerpo para producir ese cambio de peso en la persona fallecida ¿a dónde van esos gramos que se pierden?

jueves, 9 de enero de 2020

Adicción

Foto de Jaroslav Devia.

AÑO 2018 - MI DIARIO

“Tengo el mismo problema que antes: ¿Por qué no estoy bien?

Mi mente me juega en contra. Tengo demasiadas cosas en la cabeza, pensamientos negativos en extremo:

No puedo hacer nada.

No puedo lograr mis sueños.

No puedo tener cosas materiales que quiero.

Me cuestiono cada vez que me dicen que tengo valor. Cuando me dicen que soy importante no lo creo ¿Por qué soy valiosa? A pesar de que estoy leyendo un libro cristiano para aprender a valorarme, no lo hago.

También pienso que no aporto nada en la sociedad, no soy un buen elemento en la iglesia, no soy importante para ninguna de las personas que me rodean.”