| Foto de Sharon McCutcheon. |
En la sociedad en la que vivimos, muchas veces cuesta mantener una autoestima adecuada. Uno prende la televisión, ve mujeres altas, con piel impecable y cuerpos esculturales. Aparecen hombres altos, musculosos y llenos de bienes materiales. Cuesta no seguir el impulso de compararse, y lamentablemente cuando se cae en esta conducta, generalmente salimos perdiendo. En el mundo en que vivimos, donde la apariencia y los bienes parecieran ser lo trascendental, cuesta mantener una buena autoestima y una seguridad en sí mismo(a).
Hablábamos la semana pasada con
respecto a la depresión. Uno de los síntomas de esta enfermedad es la sensación
de inutilidad, donde la persona siente que no tiene un valor. Sucede algo muy
parecido en los trastornos de la conducta alimentaria, como es la anorexia y
bulimia nerviosa. En este caso, la persona se relaciona de forma negativa con
la comida y con su cuerpo, atravesando períodos donde no consume ningún tipo de
alimento o consume en exceso, como es el caso de la bulimia, para
posteriormente buscar una forma de eliminar del organismo lo consumido. Detrás
de esta conducta, el pensamiento que hay es: no soy suficiente… La frase se puede terminar de varias formas, no
soy suficientemente: bella, delgada, popular, genial, etc. Independiente de
cómo se culmine la frase, el sentimiento es el mismo. Hay una meta que
alcanzar, que es la expectativa de la persona con trastorno alimenticio, la
cual haga lo que haga, no logra alcanzar.