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jueves, 3 de septiembre de 2020

Obedecer por Amor

Foto de Kyle Lin.
Me gustaba sentirme útil en casa cuando era niña, pero no me gustaba que me mandaran ¡qué gran conflicto! Quería hacer lo que yo consideraba importante. Mi madre siempre me mandaba a arreglar la mesa para comer, a levantar y lavar los platos y a comprar a un almacén cercano. No eran cosas de importancia desde mi punto de vista. Cuando mi mamá cocinaba siempre me decía que me encargara del ajo. Cuando lograba tenerlo listo ella, en una de sus habilidades, ya tenía la olla con el almuerzo preparado para recibir ese condimento.

Fue pasando el tiempo, me convertí en adolescente y comencé a desobedecer a mi mamá. Tenía conflictos de personalidad, pero eso no era excusa para no ser parte de la familia y colaborar. Como decimos o dirán muchos adultos “ahora con los años, ahora que soy padre, ahora que estoy viejo, etc. Entiendo por qué mi mamá o papá fueron así conmigo”. Mientras nos forman, mientras nos enseñan, no vemos el proceso. Mucho menos en la adolescencia y la juventud. En reiteradas ocasiones no vi todos los esfuerzos, las preocupaciones, etc., que tuvieron mis padres en mi formación. Ahora con los años lo comprendo, creo que cuando nazca mi pequeña hija experimentaré cosas similares.

  
Hijo mío, obedece el mandamiento de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre.
Proverbios 6:20 | NVI
  

jueves, 27 de agosto de 2020

Low Battery

Foto de SCREEN POST
No he escrito mucho cobre mi embarazo. Sí, estoy embarazada de seis meses y medio. Es mi primer bebé, será una niña a la que amo mucho, ya que se la pedí a Dios y Él me respondió.

Este proceso del embarazo fue buenísimo los seis primeros meses. Todo lo que dijeron que me pasaría en un principio me comenzó a pasar ahora: nauseas, malestares en general, alergias, etc. Todo ahora después de cumplir los seis meses. Lo que más me ha costado asumir es el cansancio. Hago cualquier cosa y me agoto mucho, hasta en las mañanas me siento cansada.

En mi devocional, no fue la excepción, estaba leyendo y me sentía cansada. Dios intervino en esa lectura, le dio fuerzas a mi espíritu.

Hoy al iniciar el día estuve solo un rato en el patio de mi casa, limpiando y jardineando un poco. Me agoté y me senté para descansar un rato, el que transformó en una hora, porque me quedé dormida en el sofá.
  
Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; él es mi herencia eterna.
Salmos 73:26 | NVI

jueves, 13 de agosto de 2020

Influencer

Foto de Laura Chouette

El año 
pasado, buscando un panorama para pasar en familia me encontré con un evento gratuito en el Jardín Japonés del
Parque Metropolitano: el Hanami 2019.

Recuerdo que ese día llegamos temprano con mi familia y subimos solo un poco el cerro San Cristóbal, donde está el parque, para llegar al Jardín Japonés. Al ingresar me impresionó el respeto por el entorno que mostraban los japoneses, nada que ver al episodio bochornoso ocurrido el año anterior, del cual me enteré en ese mismo evento, ya que el Embajador de Japón dio el discurso de bienvenida, haciendo hincapié en que cuidáramos el entorno, que respetáramos la cultura de su país.

El Festival comenzó con demostraciones de artes marciales presentadas por japoneses y nikkei. Luego un coro de japonesas con bellas voces y finalmente un grupo de bailarines de danzas antiguas invitaron a participar en su baile. Todo hermoso, presentado con excelencia y un enorme respeto de su cultura.

Ese día el Embajador de Japón, japoneses y nikkei, dieron sus respetos a su cultura. Cada japonés y nikkei fue un verdadero embajador de marca, me enseñaron mucho.

Me ha tocado participar en diferentes celebraciones familiares o de amigos (obvio que antes de tiempos de covid-19), babyshowers, cumpleaños, matrimonios, etc. He notado que los cristianos se aíslan formando grupos, no participan con los no cristianos. Incluso me ha tocado compartir con cristianos que se separan por denominación o por la cultura y costumbres de sus iglesias. Al tener esta actitud no se cumple nuestra labor de enseñar y comunicar "nuestra cultura" como ciudadanos del cielo, lo que Dios ha hecho por nosotros y nuestra forma de vida.

jueves, 30 de julio de 2020

El verdadero peso

Foto de Tyler Nix
No te cuidas dijo mi compañera de trabajo. Me quedé en silencio, sin saber qué contestar, sintiendo dolor en mi mente. Con sus palabras y el tono que utilizó para decirlo me había herido. Ella no sabía en ese momento, ni aún sabe, todo el esfuerzo que estaba haciendo en esos años para que mi cuerpo adelgazara. Todo el esfuerzo que hacía para controlar mis ansiedades y nutrir correctamente mi cuerpo.

Me encanta comer, me encanta el sushi, las pizzas y las sopaipillas. En esos años buscaba sustitutos, la realidad era que para mí no existían, tampoco quería encontrarlos para ser sincera, todo ese peso que le daba a mi cuerpo en realidad lo llevaba en mi mente.

Me tomó años comprender cual era realmente mi problema. El amor propio escaso que tenía no me dejaba ver con claridad. Basaba mi valor en lo que hacía, entregaba a los demás el poder de opinar y afectar mi autoimagen. No me veía como Dios lo hace desde siempre. Él nos mira como seres dignos de ser amados, es decir, nos acepta, también nos ve como seres valiosos y competentes, esto quiere decir que Dios confía en nosotros, por eso depositó dones y talentos para que los desarrollemos y hagamos crecer.

Ahora sé que me debo amar tal cual soy y estoy en el momento. También aprendí que el "estoy" es totalmente modificable, que es solo un estado y no una condición.

jueves, 23 de julio de 2020

Caminando solo

Foto de Filip Mroz
Recuerdo esos días, cuando niña, en que se cortaba la luz.

Mi mamá siempre nos reunía a mi hermana y a mí. Éramos pequeñas. En invierno nos apiñaba frente la estufa. Cada una en la suyo o tomando once en la mesa de centro del living (de la sala) cuando estaba toda la familia. Eran momentos felices para compartir.

Había algo de lo que no me daba cuenta cuando niña. Mi mamá siempre sabía donde estábamos con mi hermana. Aunque no nos estuviera mirando directamente, sabía donde llamarnos para que fuéramos a su encuentro y hacer algún encargo.

Esto me hace recordar una historia en la Biblia, unos padres que perdieron a su hijo y no sabían en dónde estaba. Estos padres eran María y José. Ellos se confiaron. Creyeron que Jesús iba en la caravana viajando con ellos de regreso después de pasar la Pascua en Jerusalén. A un día de camino comenzaron a buscarle entre los conocidos.

En ocasiones creemos que “vamos como avión” como dice el dicho, vamos bien caminando a paso firme, pero pasan los días y nos damos cuenta de que no es así, dejamos al Señor tomando el camino que nos parece correcto, alejándonos de Él.

jueves, 25 de junio de 2020

Gusano Convertido

Foto de Marian Brandt
Comencé a trabajar a los 19 años. En una de las conversaciones con mis nuevos colegas me contaron la historia de una señora, la que voy a llamar “Flora”. La señora Flora cuando era una joven se casó. Se divorció para casarse con el esposo de su mejor amiga. 

Todos los protagonistas de esta historia, continuaron trabajando en el mismo lugar hasta jubilar. Fin de la historia.


Lo que más me llamó la atención de esta historia es que nunca pregunté al respecto, nunca pedí más información, sin embargo, cada detalle aparecía con lujo de detalles. También cometí el error de escuchar, debí haberlos frenado.

No me extraña de un ambiente de trabajo, siempre hay chismes. Lo que me llama la atención es que esto lo he visto en las congregaciones de las iglesias.

Cuando llegué a mi actual congregación, pasó lo mismo: la historia de “él” y la historia de “ella”. Teniendo presente el pasado de las personas como si fuera hoy.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
2 Corintios 5:17 | RVR60

Esta situación siempre me ha recordado el texto de uno de mis libros cristianos favoritos “Mírate Como Dios Te Mira” de Josh McDowell, específicamente esto:
“Hasta la iglesia es, en ocasiones, culpable de empañar el asunto de la identidad cuando pone demasiado énfasis en la vieja naturaleza pecaminosa, ya crucificada y sepultada con Cristo.
Mirarnos como meros “pecadores convertidos” puede afectar negativamente nuestro sentido de identidad. Después de todo, no nos referimos a las mariposas como gusanos convertidos.”

jueves, 4 de junio de 2020

Estuve, estoy y estaré para ti

Tengo tres hijos hermosos, de veinte, quince y trece años, dos varones y una nena en ese orden respectivamente.
Dios es testigo del amor que siento por ellos. Solo de pensar que algo les pase, se me corta la respiración.
Mi hijo mayor se dice ateo, ya se imaginarán lo que significa para una madre cristiana tal confesión.
Mis hijos menores aceptaron a Cristo hace alrededor de un año, quedaron a punto de bautizarse.
Muchas cosas pasaron en los últimos meses, donde se ha hecho palpable la protección del Padre celestial sin embargo ellos se han distanciado de las cosas del Señor. Debo confesar que muchas veces hice uso de mi autoridad como mamá para obligarlos asistir a la iglesia, a orar conmigo o a estar presentes en una reunión de alabanzas.
Un día leí que “no nos ganamos a las personas desde la imposición sino desde el amor”, entonces empecé a cuestionarme y a sentirme responsable del distanciamiento de mis hijos para con Dios. Le pedí perdón a Dios si acaso era mi culpa y le pedí sabiduría y guía al Espíritu Santo para ser lámpara en sus vidas.
Había optado por no hablarles de la palabra, pero abunda en mi corazón y es lo que sale de mi boca, al punto que ellos se quejan de eso, me dicen: “¿no puedes hablar algo que no digas la biblia dice?”.
Vino a mi mente el versículo de Proverbios 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.”. Por lo que decidí volver a reunirme con ellos cada día para compartir un versículo y meditar en él, además aprovecho cada evento de la vida cotidiana para enlazarlo con la escritura, porque la palabra no regresa vacía.
Hace un par de días mi hija se me acercó para contarme algunas cosas y la escuchaba atentamente. Disfruto oírla, al terminar su relato, le comenté mi punto de vista al respecto. No desaproveché el momento para hablarle de Dios y animarla a que, cultive una vida de oración, diciéndole: “Habla a diario con Dios así como hablas conmigo”. Se me quebró la voz porque la verdad es que ella casi no conversa conmigo. Vio mi reacción y de inmediato cambié mi sugerencia diciéndole: “Corrijo, habla con Dios del mismo modo que me gustaría que conmigo. Yo siempre estuve, estoy y estaré para ti, al igual que Dios.

jueves, 28 de mayo de 2020

El Camino Fácil

Foto de David Monje
No es fácil obedecer siempre a Dios, sobre todo cuando nos pide hacer cosas que no nos gustan o sabemos que no le gustarán al que las escucha, lee o recibe.



Siempre he estado feliz del lugar donde Dios nos dio para vivir, un lugar tranquilo a los pies de un cerro. Bajo el mismo cerro, hoy a las tres de la tarde me asustó un fuerte sonido. Vi con decepción y algo de miedo que eran fuegos artificiales. Acá en Chile, se lanzan estos fuegos artificiales para avisar que llegó “la merca” como se dice en las poblaciones, es decir, “llegó droga, venga a comprar”.


Los noticieros invaden con los peores recuentos a nivel económico. El 15% de los infectados por covid-19 sale de sus domicilios a trabajar, porque si no, no come. Hoy vi que, en la comuna de Puente Alto, en el centro del país, había vecinos quejándose de los disparos, robos, y mala vida dentro de su condominio, condenaban a las policías por no hacer presencia al llamarles para controlar estas situaciones. Por otro lado, están los Black Friday de las tiendas, ofreciendo sus productos como si nada pasara.

Como es mi costumbre le pregunté a Dios: “¿qué escribo?”, abrí mi Biblia (Traducción al lenguaje actual – TLA), pensando en que la palabra de Dios me hablaría sobre otro tema, y leí el subtítulo en el libro de Isaías “Dios da a cada uno su merecido”.

Cuando comenzó la pandemia, abundaban las profecías, sueños, sobre lo que se venía. 

También recuerdo que una pastora tuvo una revelación de Dios, de la que ya comenzaron a pasar: pastores conectados a respiradores, hambre, saqueos. Por otro lado, una hermosa joven escribió:

 “Vi subir del Mar una criatura blanca parecida a un dragón de mar con 3 cabezas. Su cuerpo tocaba el mar y su cabezas el cielo. La cabeza del medio abrió la boca y el desorden tocó la tierra. Guerra, hambre y caos. Pero me abrazo y me dijo es necesario que esto pase para que se cumpla mi palabra” (SIC).

Esther Barranco, 20 de abril de 2020

jueves, 14 de mayo de 2020

Estereotipo

Foto de Marten Bjork
Recuerdo que cuando ingresé a la escuela conocí el bulling. Siempre era víctima de insultos, bromas y rechazo. No era buena en los deportes, así que siempre vivía la típica escena de película estadounidense en la que eligen al protagonista al último porque nadie lo quiere en su equipo.

Crecí queriendo ser parte del grupo. Ser querida por los demás.

Jamás una nerd con el cabello en los ojos sería aceptada entre las populares. Menos una canuta declarada, a la que trataban de monja porque no tenía novio a los 12 años.

En esa época me sentaba sola y al fondo del salón de clases, en un banco para dos personas. En los recreos (breaks) hablaba con mis amigos de otros cursos, casi nunca con los de mi salón.

En la iglesia me sentía como en una dimensión paralela, tenía amigos y compartía con ellos, sin embargo, la sensación de rechazo me perseguía. La reflejaba en mis inseguridades sobre mi apariencia, creyendo que no era lo suficientemente bonita como para gustarle al chico que me gustaba, ni para ser la mejor amiga de alguna chica, siempre otra lo era.

Siempre algo me apartaba, me sentía diferente.

Me enfurecía que alguien dijera que era amorosa, tierna. Quería ser una mujer segura de sí misma, como en las películas: Una mujer exitosa, con un gran trabajo, vestida a la moda, deportista. Siempre bebiendo mucho café. Llena de reuniones y con un flamante novio que también es exitoso.

jueves, 2 de abril de 2020

Kiki 危機

Foto de Chastagner Thierry.

Peñalolén, Santiago de Chile, Ceremonia de Clausura de Curso de Preparación y Evaluación Social de Proyectos, viernes 17 de diciembre de 2010

Mi profesor da un discurso de despedida. Tiene en sus manos dos hojas de papel escritas con kanjis. Muestra las páginas juntas explicando que está en japonés, luego dice:

—Aquí dice crisis, si se fijan son solo dos caracteres. Pero si los separo, cada uno significa algo diferente. El primero 危 significa peligro y el segundo oportunidad.

El profesor continúa su charla explicando que los japoneses siempre intentan buscar formas de nuevas de salir triunfantes ante situaciones dificultosas, poniendo como ejemplo su resurgimiento post guerra.

—Estimados, aunque les toque vivir una gran crisis recuerden —prosiguió el maestro dirigiéndose a nosotros, sus alumnoscuando estén en una crisis respiren con calma, porque al calmarse verán la oportunidad.

jueves, 2 de enero de 2020

A mi ritmo

Foto de Aditya Ali.

Hoy desperté mal, con tanto sueño que mientras me duchaba me puse a llorar, no quería ir a trabajar por el cansancio.

Estos últimos días he estado despertando a las dos de la mañana sin poder volver a dormirme. Mi mejor opción es ponerme a orar, pero no lo logro, no puedo concentrarme. A veces pienso que el final de año hizo que se me acumulara el cansancio. Tomé una semana de vacaciones en noviembre, aunque no las disfruté mucho por la situación vivida en mi país por el estallido social.

He estado con dolores cervicales. He estado odiando mi cuerpo frente al espejo. He estado detestando el desorden que tengo en mi casa. He estado evitando cocinar. He estado evitando muchas cosas. Realmente me siento desconectada de todo. Pero lo que más me duele es estar desconectada de Dios.

 ¿Por qué, oh SEÑOR, te mantienes alejado, y te escondes en tiempos de tribulación?
Salmo 10:1 | La Biblia de las Américas