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jueves, 1 de abril de 2021

Dale volumen

Foto de Michael Oeser.
Si buscas en el diccionario las palabras Oír y luego Escuchar, te darás cuenta de que no significan lo mismo.

Según Google, cada una de estas palabras significan lo siguiente:

Oír: Percibir una cosa por medio del sentido del oído.

Escuchar: Prestar atención a lo que uno oye.

Entonces, si la Biblia es la palabra de Dios, al leerla ¿lo oímos o escuchamos?

Al hacer mi lectura de la palabra de Dios me he sorprendido en varias ocasiones solo oyendo. Te explico. Leo, pero hago como que no leí porque “no me conviene", sin embargo, cuando quiero obedecer lo que dice la Biblia tengo que escuchar y obedecer, aunque no me guste o “no me convenga".

El obedecer a Dios no siempre es fácil, tenemos que dejar a un lado muchas cosas. Abandonarnos en los brazos de Dios, salir de nuestra zona de comodidad, "dejar de hacerle cariño a ese pecado que tanto nos gusta" como decía una profesora de la escuela dominical cuando era adolescente.

jueves, 2 de julio de 2020

Yo escribo ¿tú qué haces?

Foto de Hannah Olinger
Hace un par de años enfermé. Estuve varios meses en casa con licencia médica, así que tuve mucho tiempo. Esto me suena parecido a la cuarentena 😊

En el tiempo que estuve en casa tomé la decisión de buscar a Dios. Mi objetivo principal fue buscar la sanidad mental (si quieres saber que me pasó lee “Bombardeada”, o búscalo en el archivo el blog, mes de febrero de 2020).

Pero Dios (una de mis frases favoritas) tenía otro plan. El plan que tenía para mí, en mi búsqueda de Él, era que yo encontrara mi propósito.

Escuchaba muchas predicaciones, recuerdo en especial una de Gloriana Montero, en la que instaba a preguntar todo, hasta lo más básico al Espíritu Santo. En ese momento estaba sentada en el sofá de mi casa, frente al televisor. Incliné mi cabeza y sin cerrar los ojos pregunté:

—¿Qué quieres que haga?

—Escribe —fue la respuesta.

Hace más de un año de esto. Siempre escribía mis sentimientos. Me propuse poder escribir bien.

El primer paso fue inscribirme en un taller literario. También comencé a ver tutoriales, estudiar, etc. Una de las frases que me marcaron en esta búsqueda de cómo hacer bien lo que Dios me dijo que hiciera fue: si escribes alguien tiene que leerte. Ese es el origen del blog. Rescaté algunos escritos que tenía, los publiqué y comencé a escribir cada semana.