Siempre
he admirado a las personas que disfrutan la adrenalina, ya que no soy una
persona que lo haga. La última vez que fui a un parque de diversiones, me subí
a tres juegos y el resto del día me dediqué a sacar fotos y grabar vídeo.
Usualmente
visito el Cajón del Maipo, un lugar de la precordillera de la Región Metropolitana
donde se encuentra la capital de Chile. En el camino hay una grúa que está dispuesta
en la intersección de los principales ríos del sector, lista para que alguien
se lance en bungee.
Según
los expertos una de las cosas más difíciles de conseguir para el primer salto en
bungee es la tranquilidad mental, ya que el instinto de supervivencia se activa
al saber que uno se lanzará desde un lugar muy alto.
No
es fácil llegar a la tranquilidad mental porque te enfrentas a lo desconocido.
No sabes cómo reaccionará tu cuerpo, qué se siente. Si lo disfrutarás.
Lanzarse
al vacío, confiando en que el cable que soporta la caída te sostendrá hasta el
último segundo.
La intranquilidad
genera ansiedad: a lo qué sucederá, por lo que podría pasar a mi familia, por
lo que podría pasarme.
En
estos días de pandemia, me ha costado mantener mi tranquilidad mental. Como
escribí la semana pasada, me he visto en la obligación de ver los noticieros,
aunque no me gusta. Todos los días el gobierno está estableciendo nuevas medidas
a seguir para evitar el contagio del coronavirus.
Tratar
de controlar a este virus es como querer morder el viento. Son tantas las
posibilidades de contagio, que solo me ocupo en obedecer las normas establecidas
para la protección de mi hogar y trato de no pensar.
Eso
recomiendan los psicólogos. Una vez que cumplimos con lo establecido para
nuestra seguridad, debemos seguir con nuestras vidas. Sé que cuesta mucho, porque
hacer esto es como lanzarse en bungee.
Luchamos
contra un enemigo invisible, es algo que no podemos controlar. Acá en Chile hay
mucha intranquilidad, la gente se agolpa en diferentes lugares por miedo a no
tener lo que necesitan.
Pero
una de las mayores necesidades que tenemos, la mayoría la ignora: Necesitamos
confiar, depositar nuestra fe en Dios y pedirle calma en medio de la tormenta.
Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza.
Salmos 56:3 | Nueva Versión
Internacional (NVI)
Buscar la tranquilidad en Dios es imperioso en este tiempo
de intranquilidad constante.
El otro día leí que una buena forma para evitar la ansiedad es
organizar el día que pasamos en cuarentena, poner horarios, establecer rutinas
en general.
Dejemos en nuestra agenda tiempo para Dios, para acercarnos a
Él y recibir de su paz.
»Les dejo un regalo: paz en
la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no
puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.
Juan 14:27 | Nueva Traducción Viviente
(NTV)
Lancémonos a los brazos de Dios y su protección. No lo
soltemos. Busquémosle mientras lavamos los platos que usamos al almuerzo,
cuando despertamos. Oremos (conversar) y cantemos. Solo así tendremos una relación con Él y encontraremos la paz. Como dice el versículo anterior, el mundo no la
puede dar, y yo agrego: porque no la conoce.
Lánzate y confía en Cristo Jesús
QUERIDO LECTOR, ESTA SEMANA RECOMIENDO
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Escucha Paz en la tormenta (Feat. Renan Carias) de Kike Pavón. Una alabanza que cantaba cuando niña, sí, hace mucho tiempo 😄
Lectura Extra
En esta página encuentras un post que inicia con una historia que me fascina y es la lectura que recomiendo, el resto de la página es un comentario que se refiere a otro tema, si quieres lo puedes leer.
Competencia de Pinturas: La paz perfecta.