| Foto de Mahdi Bafande. |
Continué caminando, rogando a Dios que mi fe en Él fuera más
grande que las tentaciones, más grande que mis miedos. Me encontré al frente de
un pequeño árbol con hojas verdes nuevas y relucientes de vida. Recordé como
estaba en otoño, el pequeño árbol con sus hojas secas daba la apariencia de ser
una rama enterrada en el suelo, casi sin vida.
En segundos Dios me habló a través de ese árbol, siendo
tan pequeño pudo renacer, Dios también podía hacerme renacer, aferrándome a Él
sin dudar. Las lágrimas cayeron por mis mejillas arrastrando fuera de mí el
temor y Dios llenó el vacío que las gotas iban dejando.
"El miedo paraliza la fe", esto lo escuché en la radio, en una
predicación del Pastor Chaparro (@ictueoficial en Instagram). Es una gran
verdad.