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martes, 9 de marzo de 2021

8M

Foto de Dulcey Lima.
El día de ayer, 8 de marzo, se conmemoraba el Día Internacional de la Mujer. Utilizo la palabra conmemorar, y no celebrar, porque el origen de esta fecha está vinculada a la muerte de mujeres. No creo que la muerte sea algo para festejar.  

Aunque el rubro comercial ha fomentado que este día se vincule a compras y regalos, otros grupos sociales lo han utilizado para visibilizar la discriminación hacia la mujer y todas las conductas que esto conlleva. Como una psicóloga que fomenta la igualdad de género, aprovecharé esta oportunidad para aportar a este objetivo. 

En el año 1993, la ONU tipificó por primera vez la violencia hacia la mujer, como un tipo específico de violencia, definiéndola como todo acto de maltrato basado en la pertenencia al sexo femenino, que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la vida privada.


Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús
Gálatas 3:28 | Reina Valera 1960 (RVR1960)

jueves, 4 de febrero de 2021

Gambito de Dama

Foto de Nathan Dumlao.

El otro día estaba viendo Gambito de Dama, una serie de Netflix, y apareció una frase que me dejó pensando mucho. La frase decía "después de que el dolor te deprima, la oración y la fe te elevarán"

Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá
Marcos 11:24| Reina Valera 1960

Cuando escuché esta frase, me quedé pensando en que la oración y la fe trabajan de forma unida. Se necesitan mutuamente. Si uno clama a Dios, con el objetivo de solicitar algo, debe tener fe en que Dios lo va a hacer, sino ¿Para qué pedirlo?

Muchas veces sucede que oramos y pedimos algo a Dios, mientras que, al mismo tiempo, estamos poniendo nuestra fe en otras cosas y/o personas. Por ejemplo, oramos a Dios porque estamos atravesando un problema económico, y a la par estamos averiguando en bancos, créditos a los cuales podemos acceder para solucionar el problema. ¿Dónde está nuestra fe en ese momento? ¿Dónde está nuestra fe cuando clamamos a Dios, mientras consultamos el horóscopo o el tarot? ¿Estamos confiando en Dios verdaderamente?

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe
Gálatas 5:22| Reina Valera 1960

jueves, 22 de octubre de 2020

La depresión de Job

Foto de Mwangi Gatheca.
Cuando hablamos sobre depresión, las personas generalmente se imaginan a alguien con bajo ánimo o llorando. Sin embargo, la depresión es algo más complejo que eso. 

La depresión es una enfermedad que está compuesta por varios síntomas. Dentro de estos, se encuentran: ánimo deprimido, disminución de interés por las actividades que antes disfrutaba, fluctuación en el peso y/o apetito, cambio en el sueño (dormir más o menos), pérdida de energía, sentimiento de inutilidad y/o culpa, problemas para concentrarse y deseos de morir. En cada persona, la depresión se presenta de forma distinta; hay algunas personas que presentarán todos los síntomas, mientras que otros sólo una parte de ellos. 

Sería un deleite poder hablar sobre depresión, pero el espacio es limitado, por lo que, hoy sólo abordaremos uno de estos síntomas: ánimo deprimido. 

El ánimo deprimido se puede manifestar de dos formas: poca energía para realizar actividades o llanto constante. Ambas son igual de desgastantes y agotadoras. No sólo se produce un deterioro a nivel emocional, sino también, físico y social, lo cual va generando un círculo vicioso. Por un lado, la persona se deprime y su cuerpo se va deprimiendo con ella, generando que sea más complejo superar el trastorno. Lo cual no quiere decir que sea imposible.

  

jueves, 15 de octubre de 2020

La Deus Ex Machina No Es Su Estilo

Foto de Malcolm Lightbody.

Mi madre era aficionada a la lectura, recuerdo que leía la revista Vanidades, con el tiempo la cambió por Selecciones del Reader's Digest y por libros cristianos. Así que inicié mis lecturas con lo que ella leía. A través de Vanidades conocí a Lady Di, en la columna de modas donde mostraban sus hermosos trajes con sombrero.

Rememoré todo lo anterior ya que esta semana vi un documental de la vida de Lady Di en Netflix, donde ella declaraba (parafraseo): “estaba temblando por dentro ¿Por qué yo?” refiriéndose a todas sus obligaciones como Princesa de Gales en la época en que estaba recién casada con el Príncipe Carlos.

¿Cuántas veces nos hemos hecho ese mismo cuestionamiento? Si me preguntas, me la he hecho en varias áreas de mi vida: trabajo, familiar, amistades. Cuestionándome "¿por qué yo?"

En el documental narraban cuando el Príncipe Carlos le preguntó a Lady Di si quería casarse con él, al responderle ella rio y le dijo “Sí”, inmediatamente el príncipe le dijo “¿te das cuentas de que si aceptas serás reina?”. A lo que voy mencionando esto es que ella dijo , fue su decisión.

jueves, 16 de julio de 2020

Cópiale a mi mamá

Foto de Liana Mikah

Este texto era un borrador, que se llamaba “Dios no te restringe”, pero hoy lo modifiqué totalmente, para referirme a lo mismo y algo más.

Lo anterior fue debido a que un amigo en la fe de Cristo, Felipe, hizo una publicación en las historias de Instagram. Era un vídeo que trata un tema que se trató estos últimos dos días en las noticias y matinales chilenos (te dejo el link en las recomendaciones). Lo tratado en esta historia me hizo demasiado sentido y eso motivó a la modificación de este post.

Crecí en la iglesia. Muchas veces no entendí por qué algunos adultos, en algunos casos en su mayoría, criticaban a los jóvenes.

Mi hermana es mayor que yo, así que ella participaba con los jóvenes mientras yo estaba con los niños. Me caían bien los mayores que yo, los del grupo de jóvenes. Siempre eran simpáticos, había unos que sabían mucho de la palabra de Dios, otros iban obligados porque su mamá los chantajeaba, otros simplemente se congregaban porque su familia lo hacía.

jueves, 12 de marzo de 2020

¿Lo conoces?

Foto de Charles Deluvio.

Yo solo sabía que existía. Leí sobre Él. Escuché experiencias de otros que se relacionaban con Él. Quise conocerlo, empecé a hablarle de la siguiente manera:

—Ahora estoy hablando contigo, pero sé que no lo creo con todo mi ser. Lo estoy diciendo en voz alta, para convencerme que es así.

Porque no creía que el Espíritu Santo hablara conmigo, mi pensamiento era: “¿por qué hablarías conmigo si hay tanta gente maravillosa con qué hacerlo? ¿por qué conversar conmigo si no soy constante en mi relación con Dios, en la lectura de la Biblia, ni en la oración? Viendo tanta gente que te sirve Dios en redes sociales, en YouTube, gente que es linda por dentro y por fuera. ¿por qué hablarías conmigo?” Y en mi corazón sentía que no era suficiente.

Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

Romanos 8:26 | Nueva Versión Internacional (NVI)

Y lo que dice el versículo que cito, me pasó a mí.