| Foto de Jan Kopřiva. |
Este tipo de situaciones, con los años ha
ido evolucionando. Mi madre, cuando yo era niña, me decía:
"defiéndete", lo hice, llamaron a mi mamá para que hablara con la
directora del colegio. A uno de los niños que me molestaba lo patee en el
suelo. Si eso sucediera en estos tiempos me expulsarían de inmediato.
Sí, los haters siempre han existido,
listos para atacar en cualquier circunstancia. No les importa si eres buena o
mala persona. No les importa si eres un buen estudiante, trabajador, hijo,
madre, padre, pastor, etc. Lo único que importa es que seas una víctima para
atacar, sin importar consecuencias.
Sé que los haters los asocian con las
redes sociales, pero los tenemos presentes en todas las instancias.
Supe de ellos por el suicidio, hace años,
de una niña de once años en Iquique, una ciudad del norte mi país, Chile. A
través de YouTube le hicieron tanto bullying que tomó esa determinación a sus
tiernos años. Nunca lo he olvidado por lo fuerte que me pareció la historia.
Las cosas con los años han ido empeorando, hasta llegar a esos juegos que te
invitan al suicidio sin usar esa palabra jamás.

