jueves, 24 de agosto de 2023

Diferente

 

Foto de Santa Barbara
Desde niña siempre quise ser especial, no veía que ya lo era, y oraba a Dios por serlo. Pasaban los años y lo seguía anhelando.
Lo que quería era ser especial para que los demás me quisieran, me aceptaran en sus grupos, sentirme integrada. Soñaba con ser una cantante a la que todos aplaudieran y miraran con admiración.

Ahora soy adulta y entiendo que muchos me rechazaron por ser especial, Dios había puesto en mí unicidad, la que no era capaz de ver queriendo esa aprobación de los demás, la que por cierto es pecado, porque anhelaba eso más que a Dios mismo.

Ya soy adulta, tengo 43 años, amo quien soy porque Dios me ama, tengo muchos defectos, mucho que aprender, actitudes que corregir.

Aunque a pasado mucho tiempo aún no tolero que me etiqueten, que me digan que soy algo que no soy, solo por ser diferente, porque no hago lo que hace la mayoría.

¡Amo ser quien soy! ¡amo estudiar! ¡ser una nerd! ¡amo escribir y leer! ¡amo pasar tiempo a solas con Dios! ¡amo que Dios me haya dado mi esencia! Y después de muchos años, amo no ser como la mayoría.

Fui muy ilusa por años queriendo esa aprobación del compañero de colegio, del compañero del trabajo, de la señora de la iglesia y así hasta el infinito. Quería que la mayoría me quisiera.

¡Ámate como Dios los hizo! No anheles ser del grupo, no seas común. Dios nos da la oportunidad de marcar la diferencia cada día con nuestros actos, y hacerlo es lograr ser diferente a la mayoría.

Los mediocres siempre van a querer que seas como ellos: “una copita, si no te hace nada”, “dale una fumada, no saber que se siente si no lo haces”, “hazte hombre, ven con nosotros”, “en serio ¿nunca «lo has hecho»? que eres tonta”.

Como escribió Daniel Habif, un grande, en su libro Inquebrantables: “no porque un millón de moscas la comen, la mierda sabe rica”.


¿Cómo se sabrá que me miras con agrado—a mí y a tu pueblo—si no vienes con nosotros? Pues tu presencia con nosotros es la que nos separa—a tu pueblo y a mí—de todos los demás pueblos de la tierra.

Éxodo 33:16 | Nueva Traducción Viviente


jueves, 2 de diciembre de 2021

Su mirada no cambiará

Foto de José León.
"Ella me hablaba de lo lúcido que estaba su padre de noventa y dos años. El cáncer terminó llevándose su esencia, dejándolo como ido, abandonando de a poco su cuerpo.

Yo no quería seguirle el tema. Mi madre hace años que se fue, pero la herida sigue ahí, asomando un poquito de sangre cada vez que puede, como si no saliera costra nunca. 

Solo atiné a decirle a ella que una nunca estaba preparada para perder a un ser querido, que eso que te dicen "prepárate" es una gran mentira, porque aunque tengas a un ser amado enfermo por años y sabes que se morirá de esa enfermedad, eso nunca te deja listo para verle perder el color en las mejillas de a poco y hasta el brillo de sus ojos al mirarte. Es un momento que no quieres que llegue, que su mirada se vuelva pérdida, una mirada muy diferente a la que te mira en los recuerdos."

Cuando falleció mi mamá no quería estar en la casa. En esa época vivía con mis padres. Hasta ahora la casa se mantiene en su mayoría como la llevaba ella: llena de adornos y plantas.

jueves, 25 de noviembre de 2021

Infancias transgredidas, adulteces no sanas

Foto de Arwan Sutanto.
He estado leyendo un libro llamado Ambiente Familiar de Maivo Suárez, el cual cuenta distintos relatos donde las mujeres son protagonistas. Leí un cuento llamado Escuela de verano. En él contaba la historia de Elena, una niña de 12 años, quien con sus cortos años ya había fumado tabaco, visto a personas tener relaciones sexuales y otras siendo víctimas de violencia. Demasiadas cosas para una menor de 12 años. 

Cuando vemos adolescentes embarazadas o niños que delinquen, los responsabilizamos a ellos, como si las personas fueran seres aislados que no se vieran influenciados por nada. Olvidamos la complejidad de la vida humana. Ortega y Gasset planteaba la siguiente idea “Yo soy yo y mis circunstancias”; con esto se refería a que los acontecimientos que alguien vive, no dependen sólo de él, sino también de las circunstancias que lo rodean. Eso también incluye a los menores abusadores, a los adolescentes violentos, a los adolescentes que tienen relaciones amorosas con adultos, entre otros.

A veces olvidamos la vida privilegiada que tenemos gracias a la presencia de Dios. Olvidamos que gracias a Dios tenemos paz, seguridad, consuelo, fuerza, amor, entre muchas cosas más. Pero ese es un privilegio que tenemos por el hecho de que Dios salió a nuestro encuentro. ¿Qué pasa con aquellos que aún no le han conocido?

Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia
Romanos 1:28-31 | Reina Valera 1960