jueves, 27 de febrero de 2020

Conversemos

 
Foto de Jessica Da Rosa.

Me gustaría escribir que desde siempre he orado, pero no. Comencé a orar más de dos veces al día desde hace poco.

La primera oración del día:

Señor guárdame, protégeme de todo mal, porque ahora voy a salir.

Última oración del día:

Señor guárdame, protégeme de todo mal, porque ahora voy a dormir.

Con ese tipo de conversación, es imposible tener una relación.

Muchos dicen que Dios es nuestro padre, de hecho, también lo creo. En lo personal mi relación con el Señor es más de amigos que de padre e hija.

Orando a solas me puse a pensar en la formalidad que se usa a veces, sobre todo en la iglesia, para orar:

Señor usted es Dios Poderoso, Señor diríjanos… —etc.

jueves, 20 de febrero de 2020

Cierra los oídos

Foto de Jonathan J. Castellon.

Cuando ingresé a la universidad tenía 20 años. Era tímida, callada, insegura. Dudosa de mis capacidades. Trabajaba de día y estudiaba en jornada vespertina. No tenía mucho tiempo para estudiar.

Toda esa mezcla no dio muy buenos resultados, ya que eso me hacía influenciable para tener aceptación de los demás.

Cuando hay alguien inseguro, siempre hay alguien dispuesto a dar un mal consejo. Lo sé.

Uno de mis recuerdos de ese año es que me dieron un trabajo de investigación sobre la teoría del color.

Comencé a realizar mi trabajo, así que busqué en la página de El Rincón del Vago, un sitio recomendado por mis compañeros de estudios. 

Gracias a mis estudios de enseñanza media (secundaria en otros países), sabía que existía la teoría aditiva y otra sustractiva del color. Como siempre les abría la puerta ancha a mis inseguridades, no confié en la habilidades y conocimientos que Dios puso en mí. Me traicioné y usé partes del trabajo que un estudiante de España había subido a la página, en donde explicaba la teoría del color que tenía Leonardo da Vinci.

jueves, 13 de febrero de 2020

Malgastando la Vida

Foto de Ivan Diaz.

¿Caminarías directo a un barranco sin detenerte para caer? Cuando nos alejamos de Dios, es caminar directo a un barranco y dar el paso mortal.

¿Crees que exagero? Si lo crees, estoy segura de que nunca has experimentado la presencia de Dios en tu vida. Porque al experimentarlo no quieres volver atrás ¿te suena repetido? Sí, puede ser, pero es la verdad.

Una vez que sientes la presencia de Dios, sabes cuando te alejas de Él. Hay un vacío que no se llena con nada. Tal cual.

Así como escribió Emmanuel Espinosa "la vida en la tierra está hecha de tiempo y si uno lo malgasta entonces malgasta la vida". Se malgasta la vida lejos de Dios.

Dios se siente, una vez que lo haces, lo quieres siempre en tu vida.

El grabado de mis argollas de matrimonio decía "Para siempre". Hoy perdí la mía, me siento extraña sin ella. Aunque la piel de mi dedo está más clara en el lugar del anillo, siento que me falta algo, hay un vacío que llenar.