jueves, 9 de enero de 2020

Adicción

Foto de Jaroslav Devia.

AÑO 2018 - MI DIARIO

“Tengo el mismo problema que antes: ¿Por qué no estoy bien?

Mi mente me juega en contra. Tengo demasiadas cosas en la cabeza, pensamientos negativos en extremo:

No puedo hacer nada.

No puedo lograr mis sueños.

No puedo tener cosas materiales que quiero.

Me cuestiono cada vez que me dicen que tengo valor. Cuando me dicen que soy importante no lo creo ¿Por qué soy valiosa? A pesar de que estoy leyendo un libro cristiano para aprender a valorarme, no lo hago.

También pienso que no aporto nada en la sociedad, no soy un buen elemento en la iglesia, no soy importante para ninguna de las personas que me rodean.”


jueves, 2 de enero de 2020

A mi ritmo

Foto de Aditya Ali.

Hoy desperté mal, con tanto sueño que mientras me duchaba me puse a llorar, no quería ir a trabajar por el cansancio.

Estos últimos días he estado despertando a las dos de la mañana sin poder volver a dormirme. Mi mejor opción es ponerme a orar, pero no lo logro, no puedo concentrarme. A veces pienso que el final de año hizo que se me acumulara el cansancio. Tomé una semana de vacaciones en noviembre, aunque no las disfruté mucho por la situación vivida en mi país por el estallido social.

He estado con dolores cervicales. He estado odiando mi cuerpo frente al espejo. He estado detestando el desorden que tengo en mi casa. He estado evitando cocinar. He estado evitando muchas cosas. Realmente me siento desconectada de todo. Pero lo que más me duele es estar desconectada de Dios.

 ¿Por qué, oh SEÑOR, te mantienes alejado, y te escondes en tiempos de tribulación?
Salmo 10:1 | La Biblia de las Américas

¿Qué es lo que tengo?

Foto de  Jackson David.

Son pasadas las 19 horas. Estoy lavando los platos en mi hogar. Comienzo a preguntar a Dios:

¿Qué es lo que tengo? —le pregunto con algo de aflicción—. Después de todo este tiempo ¿Qué es lo que tengo de ti?

En 2018 enfermé, estrés agudo fue el diagnóstico. Estuve con licencia médica 5 meses, el único remedio efectivo fue leer la Biblia y por primera vez, estudiarla. Eso me acercó a Dios y fue mi cura.

Sin embargo, ahora me encuentro lavando los platos, tratando de buscar alguna alabanza en mi cabeza, sin encontrar ninguna y clamo a Dios. El Espíritu Santo trae a mí recuerdos de la niñez:

Es verano en Santiago de Chile, faltaba poco para que se terminaran las vacaciones y volver a clases. Mi abuela materna, Sofía, está sentada en un sillón junto a la puerta.

Yo, de más o menos 10 años de edad, entro al living con un cuaderno forrado en mi mano, y le digo a mi abuela:

Güely, le puede poner mi nombre al cuaderno.  En realidad yo solo quería tener algo de mi abuela, por eso se lo pedí.